El temido callejón oscuro

Cuando quieres a alguien y no te quieren de vuelta es, sin duda, bastante caquita, pero no olvidemos que hay cosas peores, como no poder tomar coca cola y no tener mar, por ejemplo.

La pregunta, mejor dicho “las” preguntas son: qué hacer, cómo olvidar, cómo dejar de querer, cómo sobrevivir, cómo respirar y sentirse vivo. La respuesta, no es tan difiícil, el punto está en: dejar las cosas ir. Cuándo sientes que quieres a una persona y este afecto no es correspondido de la misma manera, es mejor aceptarlo lo más pronto posible, lo peor que se puede hacer es “vivir en negación”.

Ayer conversaba con unos amigos y uno me dijo que le gustaba el mismo chico desde el 2010, sin embargo, solo se habían besado en una ocasión. Claramente, no existía posibilidad de formalizar su gusto, ni de llevarlo a otro ámbito, pero que de todas maneras, él no dejaba de hacer lo que coño quería hacer.

He ahí el kit del asunto: aunque te guste alguien hasta la médula espinal, nunca dejes de hacer tus cositas divertidas, no pierdas una ocasión de abordar a esa chica que luce simpática, no dejes de conversarle al chico bonito que viste en la fotocopiadora de tu universidad, ínvitale un trago a la chica de la barra y sé feliz con el buen sexo que te puede ofrecer tu sex friend.

La persona que te gusta, probablemente siempre te va a gustar o te guste por mucho tiempo, pero si el camino con ella luce como un callejón oscuro, mira a los lados. Nunca sabes lo que puedes encontrar.

Pasa de esto:

A esto:

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