Los 10 fails del amor

Porque siempre necesitas amigas que miren como la cagas.

Porque siempre necesitas amigas que miren como la cagas.

Cuando estás soltera, siempre hay alguien por ahí rondando el territorio (o sea, pulseando). Esos gilazos que te invitan al cine o a comer. También los amores pasados que vuelven de forma esporádica y casual. Pero como eres una flaca tan afortunada, cada situación amorosa en tu vida se convierte en un fuckin’ fail porque todo es tan irónico y jodidamente contradictorio. Aquí, algunos casos:

1) Le gustas al chico que no es tu tipo en lo absoluto: tiene ‘buenos sentimientos’ y toda esa mariconada. Te adora. Es del tipo que te va a recoger y te deja en tu casa. De los que se ponen en el lado derecho de la vereda para protegerte de las combis asesinas. De los que son considerados y te saben esperar. Pero oh wait…no te hace reír, no te soprende, ni siquiera intenta porque no sabe cómo. Le das una oportunidad. Se pone intenso. Huyes. Se siente usado. Se aleja. Estás triste. Sientes que te has portado mal, que lo quisiste querer, pero no supiste cómo porque tienes un carácter demasiado jodido y él te parece débil.

Se dejan de hablar. Te comienza a odiar. FAIL.

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Festival de Música: Selvámonos

Festival de Música. Amigos. Trago regalado. Baño mixto. Mucha pichi. Vómito. Hola, amigo me-invitas-un-poco-de-eso-huele-bien- Señor, déjenos pasar. Somos prensa. Del Comercio. Ven a recogerme. Camina bien carajo. La Sarita y el centinela de las noches. Que paja se ve la pantalla rosada. La pantalla no está rosada. Que chucha hablas. Soy bien feliz. Qué buena música.

Festival del Música - Selvámonos.

Festival del Música – Selvámonos.

Son las 12. Qué frío hace en Chorillos. Si los huevones de mierda mis lindos amigos se apuraran para que traigan los pases que Toño se ganó por una rica mermelada un trabajo bien hecho, sería de la puta madre.

Escucho The Cure. Me deprimo. Llamo a mi ex. Blah.

First things first: beer.

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One, two, three – Parte I

Todo empezó con una reunión de amigos de universidad. Ninguno de los tres jamás imaginó que acabarían sobrios en la misma cama.

Hay gente en la vida con la cual “nunca se sabe” que “deja las cosas fluir” y fresh…y es así como terminan haciendo pendejada y media, que después (piensan) será un buen relato para los hijos.

Un buen fin de semana, unos patas deciden reunirse después de un tiempo sin verse. Eran un grupo de aproximadamente 6 personas. Unas chelas, un pisco, puchos (infaltables) comida chatarra (infaltable número 2) mucha risa y buen humor. Si bien no eran amigos de toda la vida, habían compartido momentos divertidos juntos, se hablaban por diversas redes sociales y todos estudiaban lo mismo. (Harta cosa en común).

Como las personas adultas y maduras que son comenzaron a jugar “botella borracha”.  Besito por aquí, besito por allá. “Dale una lamida en el cuello a Diego” “Ay no, qué vergüenza” “Ya, apúrate, tienes que bailarle súper sexy a Laura”. Porque eso es lo que hace la gente que tiene entre 21 y 26 años cuando se reúne: juegan a los besitos. Back in highschool.

Daniella, Alexandra y Mauricio eran los más relajados respecto a toda la situación de agarrar con gente que después iban a tener que ver en la universidad y con la que, compartían amigos en común. “Ya fue. Es un beso”. No se hacían paltas por nada, especialmente Daniella que, sin roche, decía que había incursionado en el mundo homosexual y que, efectivamente no le había ido nada mal.

Mauricio y Alexandra eran muy cercanos. Tenían la misma forma de pensar, a veces eran malas personas y les gustaba serlo. Sarcásticos y jodidos de mierda por naturaleza, practicaban el divertido oficio del “trolling”. Él advirtió todas las insinuaciones sexuales que Ale lanzaba a Daniella y desde ahí se formó un pacto: el chantaje de patas. Por él, ambas terminaron besándose más de una vez. Divertido observar, a veces.

La reunión terminó bien entrada la madrugada. Mauricio, Alexandra y Daniella despidieron a sus amigos. Caminaron hasta la Av. Arequipa. Se quedaron parados frente a una fila de taxis con una decisión que tomar.

–          Es tarde para ir a casa. ¿Qué tal si vamos a dormir a algún lado? – Mauricio miraba a Alexandra.

Risas everywhere.

–          Puede ser. No sé. ¿Tu qué dices?

–          Fresh ah.

–          Yo también fresh.

–          ¿Qué tal? – Mauri y Ale mirando a Daniella.

–          O sea, ¿yo tengo que decidir? – preguntó Daniella.

–          Sí.

–          Sí, porque ya pues, no sé. Tú dirás.

–          Yo digo que los veo bien positivos. – levantando una ceja. – Vamos.

Cruzaron la pista en dirección opuesta a Miraflores. No dijeron a dónde iban o qué iban a hacer, pero los tres lo sabían. Estaba en el ambiente. Era un acuerdo tácito, esos que se pactan en silencio, como leyéndose las mentes y las expresiones faciales: iban a tener un trío.

Now that you got it right 
Bring love and it’ll make it alright 
Bring love and we’ll take it tonite 

Sex with friends

Creo que a todos nos ha pasado que hemos tenido ese amigo al que alguna vez, entusiasmados y animados por el alcohol, nos hemos agarrado/manoseado/tirado y al día siguiente todo ha sido de lo más normal, no ha sucedido nada grave. “Cosas que pasan” y fin.

Pasa algún tiempo, siguen siendo tan amigos y confidentes como lo fueron desde antes de aquellos sucesos y aparentemente todo va bien…

Excepto que no.

Como en el amor y como en todo, aparentemente; siempre hay uno que quiere más que el otro. En este caso, uno de los dos amigos quiere que se vuelva a repetir. ¿Por qué? Por arrechura, porque le gustaron el tamaño y forma de tus senos, porque le ponen tus caderas, porque le pareció delicioso ser tu amigo y probarte en su boca, etc.

Lo que sucede a continuación es que tu amigo en cada conversación que tienen, te hace comentarios aludiendo a la noche en la que casi casi o casi todo. Y tú te ríes, claro, le dices que pasó, pero que ya fue, y que te alegras de que sigan siendo patas.

Todo bien.

Hasta que un día, se te ocurre la maravillosa idea de salir con tu amigo y con la persona que te ha gustado más o menos toda tu adolescencia y por la cual sientes gran estima y jamás quisieras que te vea en una situación incómoda o decepcionante, y aunque, la mayor parte del tiempo te importe un carajo la gente, te importa esta persona y te preocupas por quedar bien.

Y no quedas nada bien.

Tu amigo siendo todo el buen amigo que se puede ser de alguien, arranca la arrechura con todo y tú caes. Entonces hay alcohol, un cuarto, una cama, faltan prendas en el cuerpo, una persona se vuelve voyeurista, no entiendes nada.

Todo mal.

Cuando te levantas, después de haber vomitado hasta la manzanilla que te tomaste para calmar tu estómago (y es el vómito más rico de tu vida porque sabe a manzanilla) te das cuenta que la cagaste con esa persona, que sin duda,  te seguirá queriendo, pero que el concepto que tenía de ti, se pudo haber ido mucho al carajo.

Pero te divertiste. Fue un momento que no olvidarás. Así que fresh.

Stop to pretend, stop pretending
It seems this game is simply neverending