Manual para ser lorna

Lorna en su máxima expresión.

Lorna en su máxima expresión.

First things first, juat? vamos a definir el significado de palabra “lorna”. ¿Qué significan estas cinco letras en el diccionario urbano limeño? (en otros países lo dicen?). Es una vaina más o mierda, así:

Lorna: dícese de una persona reverendamente estúpida sonsa, con poco criterio e imaginación, quedada y fundamentalmente imbécil sin capacidad de lograr entretención. (O sea, aburrido pe).

Ahora tú vas a decir “ah o sea, ¿tu te crees vivaza?”. Bueno, una cosa es no saber el valor de pi (3.1416 ignorante de la vida. Ya te veía estudiando los veranos para dar exámenes de rezagados) claro que no googlee esta repuesta por si acaso y otra cosa es alzar la mano para participar y decir que no sabes, sin siquiera indagar primero. Am I painting a picture? (Entiende pues, carajo)

Pero no sean tan crueles. Los lornas también tienen su corazoncito, también se enamoran y cantan canciones de Sin Bandera y Gianmarco (yo sé que escuchas eso por las noches mientras garúa, pegado a tu ventana. A mi no me engañas) pero como son un poco escasos de capacidad mental nunca o pocas veces se quedan con la chica que les gusta. Aquí, 10 pasos para hacer todo lo posible para que la huevona de tus sueños no esté contigo:

1. Haz preguntas estúpidas: está bien. Entiendo que te la quieres pegar de caballerito. Entiendo que le quieres poner filin al asunto porque tienes a la flaca por la cual babeas (peor que perro bulldog) a tu lado. Entiendo. Pero si están solos en un taxi regresando de madrugada a la casa de ella después de haber tomado unos tragos ponedores (que tu pagaste) y están en el asiento trasero del taxi y ella tiene cara de felicidad de pegateunpoquitomaspegateinpoquitomas y te da todas las señales, lo lógico, lo inteligente, lo sexy sería que te mandes y te la chapes (sin clemencia broder) pero no como tu eres un lorna y tus neuronas se ponen tan nerviosas que no hacen sinapsis físico corporal, vas a preguntar: “¿puedo darte un beso?”

*sonido de globo desinflándose*

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Cuando dejaste de ser la bola feliz

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Llega el momento en la vida de toda mujer (ok, quizá no de toda) en la que se sienten incómodas, perturbadas, desmotivadas con su cuerpo. No, este no es otro post sacado de un libro de autoayuda para perder peso y ser RAGIAAA. No. Así que pueden seguir leyendo, si no, fue pe, sobrino.

Entonces, como seguía diciendo. Llega ese momento en el que te sientes una goorrrda de mierrrda, sientes que le haces competencia a la vaca, que tu piel es casi casi como la grasa del cerdo (ok, no tanto) y dices “Alucina (huevonaaa) que no me gusto y puedo hacer algo para cambiar esta vaina”. Entonces, comienzas todo un proceso de transformación. Pero, atención, no de cuerpo, eso viene mucho después. Me refiero a que cambias tu chip y decides verte y sentirte mejor. Pero no porque tu ex te dejó y la próxima vez que lo veas quieres restregarle en la cara que ahora luces mejor que su mujercita de quinta actual novia, o porque ya viene la boda de tu hermano y la maldita zorra de su prometida está regia y yo también tengo que estarlo y quieres entrar en este vestido XS que viste en la tienda pero que sabes no lucirá bien en tu cuerpo rolludo y mal formado con unos kilitos de más, o quizá porque quieres conquistar a ese pendejo pata que jamás te valorará realmente porque quien te quiere, te quiere chancha como sea que fueras. Noooo, no lo haces por ninguna de las razones anteriores ni por nadie más que por TI misma. Sigue leyendo

Festival de Música: Selvámonos

Festival de Música. Amigos. Trago regalado. Baño mixto. Mucha pichi. Vómito. Hola, amigo me-invitas-un-poco-de-eso-huele-bien- Señor, déjenos pasar. Somos prensa. Del Comercio. Ven a recogerme. Camina bien carajo. La Sarita y el centinela de las noches. Que paja se ve la pantalla rosada. La pantalla no está rosada. Que chucha hablas. Soy bien feliz. Qué buena música.

Festival del Música - Selvámonos.

Festival del Música – Selvámonos.

Son las 12. Qué frío hace en Chorillos. Si los huevones de mierda mis lindos amigos se apuraran para que traigan los pases que Toño se ganó por una rica mermelada un trabajo bien hecho, sería de la puta madre.

Escucho The Cure. Me deprimo. Llamo a mi ex. Blah.

First things first: beer.

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The Killers post concierto: who’s sober?

We're no drunk. We're just happy.

We’re no drunk. We’re just happy.

Ready? Let’s roll onto something new. Taking its toll and I’m leaving without you.


El concierto me había dejado exhausta y pensé ir a casa para descansar. Mis pies agonizaban, mis rodillas pedían auxilio y mi espalda estaba jodida. Me voy a mi casa, se jodió todo. *Ring ring* (realmente mi cel no suena así, tengo un smartophone ay sí, ay sí.)

–          ¿Dónde estás? – dice Luisa

–          Estoy por la vía expresa. ¿Tú? – respondo pensando que ya fue todo. No podré ir a casa.

–          También. Nos encontramos por el puente Bauzate y Meza. Te veo ahí.

Son las 12:10 de la noche. Mierda. Iremos a tonear a Sargento…

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Love Actually: como nunca la viste antes

Mi ex siempre me dijo para ver esa comedia romántica por la cual terminas llorando/babeando/haciendo llamadas inapropiadas en medio de la madrugada: Love Actually. Sí, en la que salen los papacitos de Hugh Grant y Collin Firth (santos acentos británicos, Batman). Nunca la vimos. Entonces, una madrugada después de comerme todos los episiodios de The X Factor intentar dormir, la vi y efectivamente tuve una escena muy moco y baba en las cuales piensas que el amor sí existe y esa clase de cojudeces romanticismos.

El contexto histórico de la película es vísperas de Navidad (jingle bell, jingle bell, jingle all the fucking way) y todos se encuentran viviendo el espíritu navideño al límite (harto ponche). La película contiene diversas historias:

El primer ministro y la secretaria: David es el Primer Ministro más churro de la historia y le gusta nada más y nada menos que la zorrilla señorita que le sirve su tea and biscuits: Natalie (Oh, dear). El tipo entra en un conflicto de intereses jodido. Ni cagando le puede gustar una flaca de su gabinete, pero pierde los papeles cuando ella entra a su despacho ofreciéndole esas galletas chocochip que tanto le fascinan porque saben a las que hacía su abuela y entonces…¡NO NO NO! No le puede gustar Natalie aunque sea la chica directa, simpática y recién dejada por su novio. Las cosas empeoran cuando casi caga la relación política con Estados Unidos después que encontró al presidente del país gringo queriendo besuquear a su hermosa chica del té y muere de celos. Por lo cual, decide deshacerse de Natalie y contratar a una viejecilla canosa inofensiva. (Way to go, champ).

Pero, David sigue extrañando a Natalie. Su tea and biscuits nunca serán los mismos. Se resiste a buscarla o saber algo de ella hasta nochebuena, cuándo; revisando su correspondencia, encuentra una carta de ella en la que le dice cursilería y media sus sentimientos, en resumen: lo ama y quiere que le haga muchos hijos.

Es así, como David, qué solo conoce la calle dónde vive Natalie y, en esa calle hay, más o menos unas 380 casas; comienza a tocar de puerta en puerta hasta encontrar a su mujer gordilla y cachetona. Una vez juntos, van a una obra teatral de chibolos y no se les ocurre mejor idea que besarse a “escondidas” detrás del telón, hasta que termina la obra; suben el telón, quedan expuestos en pleno chape y comienzan los flashes. Todo el mundo se entera de su felicidad. Kids these days.

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El chico intenso

Un día tus amigas te dicen para ir a tonear y tú sabes que eso solo puede significar una cosa: ponerte lo más puta sexy y atractiva que puedas. Entonces, bienvenidos putivestidos, putishorts, putipolos, puti todos y OBVIO, infaltables son: los putitacos.

Siguen el ritual básico de reunirse en la casa de una de ellas, llevar todas las prendas sexys posibles, que probablemente le podrían encajar mejor a una chibola de 11 años que a ti, pero, olvídate tú REGIA siempre.

Llegan a la disco, totalmente divinas, mostrando la pierna sexy, el cabello lacio, el make-up que encaja perfectamente con la ropa que llevas puesta, pero (sí, SIEMPRE hay un pero) todas tus amigas tienen flaco/gileo/agarre, menos tú y no importa si alguna no fue con ellos, lo tienen. Es entonces, cuando tomas un tequila, ves a un chico soltero que es amigo del novio, tomas otro tequila, de pronto tienes ganas de bailar con el chico soltero.

Tratas de caminar hacia la pista de baile lo más derecho que puedes sin tropezar por tus tacos NADA altos. De pronto los dos están: quiero sentir tu cuerpo juntito al mío porque mi alma ya lleva tiempo sintiendo frío *hums hums hums*. Regresan a sentarse, un pisco sour/chela/sex in the beach y entonces pasa lo que todo el mundo esperaba que pase: das el espectáculo de la vida y te chapas al tipo. Tus amigas, que ya conocen tus andadas de single lady, no se extrañan de la situación, muy por el contrario: son alcahuetas.

Como eres una chica tan fresh/relajada/independiente lo tomas de la forma más práctica: fue un agarre…Claro. Tú lo tomas así.

Llega el día laborable de la semana y el tipo (alucinando que los estereotipos son básicos y generales) te manda mensajitos a toda hora, además de su respectiva llamada si llegaste bien a tu casa, a pesar de que él te dejó en la puerta (créanme, esas cosas pasan). Tú, que has tenido una relación intensa durante 3 años, lo primero que harás al sentir tanto interés y asfixia es: HUIR.

Este el momento en el que la  mayoría de hombres del mundo dice: what the fuck?  Si bien es cierto, hay chicas a las que les gusta que estén pendientes de ellas a toda hora del día (infaltable el mensaje o llamada antes de irse a dormir y después de despertar), también hay ese grupo reducido de chicas a las cuales les gusta que las cosas vayan por su propio ritmo, que no las acosen todo el día con mensajes de “¿cómo te ha ido?” “¿qué has comido?” “¿de qué color son tus uñas?” Are you fucking kidding me?

Papacitos around the world, wake up. No todas jugamos con las mismas cartas y a veces ustedes pueden pecar de intensos, cuando nosotras lo único que queremos es estar fresh.

One, two, three – Parte II

1, 2, 3

Not only you and me

Got one eighty degrees        

And I’m caught in between

Llegaron al hotel, el primero que encontraron, no hay que hacerla larga. Pagaron, les dieron las llaves y el control de la tv que jamás sería prendida en toda la noche/madrugada (honestidad, ante todo).

Entraron al cuarto. Sí hay algo que puede ser incómodo, eso es: tres personas que quieren hacer un trío y no tienen ni la más puta idea de cómo empezarlo. Lalalalalala. Todos cantan y se hacen los cojudos.

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One, two, three – Parte I

Todo empezó con una reunión de amigos de universidad. Ninguno de los tres jamás imaginó que acabarían sobrios en la misma cama.

Hay gente en la vida con la cual “nunca se sabe” que “deja las cosas fluir” y fresh…y es así como terminan haciendo pendejada y media, que después (piensan) será un buen relato para los hijos.

Un buen fin de semana, unos patas deciden reunirse después de un tiempo sin verse. Eran un grupo de aproximadamente 6 personas. Unas chelas, un pisco, puchos (infaltables) comida chatarra (infaltable número 2) mucha risa y buen humor. Si bien no eran amigos de toda la vida, habían compartido momentos divertidos juntos, se hablaban por diversas redes sociales y todos estudiaban lo mismo. (Harta cosa en común).

Como las personas adultas y maduras que son comenzaron a jugar “botella borracha”.  Besito por aquí, besito por allá. “Dale una lamida en el cuello a Diego” “Ay no, qué vergüenza” “Ya, apúrate, tienes que bailarle súper sexy a Laura”. Porque eso es lo que hace la gente que tiene entre 21 y 26 años cuando se reúne: juegan a los besitos. Back in highschool.

Daniella, Alexandra y Mauricio eran los más relajados respecto a toda la situación de agarrar con gente que después iban a tener que ver en la universidad y con la que, compartían amigos en común. “Ya fue. Es un beso”. No se hacían paltas por nada, especialmente Daniella que, sin roche, decía que había incursionado en el mundo homosexual y que, efectivamente no le había ido nada mal.

Mauricio y Alexandra eran muy cercanos. Tenían la misma forma de pensar, a veces eran malas personas y les gustaba serlo. Sarcásticos y jodidos de mierda por naturaleza, practicaban el divertido oficio del “trolling”. Él advirtió todas las insinuaciones sexuales que Ale lanzaba a Daniella y desde ahí se formó un pacto: el chantaje de patas. Por él, ambas terminaron besándose más de una vez. Divertido observar, a veces.

La reunión terminó bien entrada la madrugada. Mauricio, Alexandra y Daniella despidieron a sus amigos. Caminaron hasta la Av. Arequipa. Se quedaron parados frente a una fila de taxis con una decisión que tomar.

–          Es tarde para ir a casa. ¿Qué tal si vamos a dormir a algún lado? – Mauricio miraba a Alexandra.

Risas everywhere.

–          Puede ser. No sé. ¿Tu qué dices?

–          Fresh ah.

–          Yo también fresh.

–          ¿Qué tal? – Mauri y Ale mirando a Daniella.

–          O sea, ¿yo tengo que decidir? – preguntó Daniella.

–          Sí.

–          Sí, porque ya pues, no sé. Tú dirás.

–          Yo digo que los veo bien positivos. – levantando una ceja. – Vamos.

Cruzaron la pista en dirección opuesta a Miraflores. No dijeron a dónde iban o qué iban a hacer, pero los tres lo sabían. Estaba en el ambiente. Era un acuerdo tácito, esos que se pactan en silencio, como leyéndose las mentes y las expresiones faciales: iban a tener un trío.

Now that you got it right 
Bring love and it’ll make it alright 
Bring love and we’ll take it tonite 

Mistura 2012: para ir rodando everywhere.

Estoy en clase de radio, esperando que los organizados de mi grupo (sí, claro) empiecen el programa tan bien estructurado (¿dónde están las cuñas?); mientras tanto, ocupaba mí tiempo en algo altamente productivo: ver mi smartphone. De pronto, Ximena entra al estudio y me dice: “Me regalaron entradas para MISTURA. ¡¿VAMOS?!”. Quién, cómo, cuándo, dónde coño. Ni idea. “YA. VAMOS” – contesto, entusiasmada.

Son las 8:00 p.m. Mistura cierra a las 10 p.m. Yo me prometí bajar de peso y dejar de comer en las noches. Me prometí ir al gimnasio, pero también me prometí no tener sexo en la primera cita, así que, todas las promesas se pueden romper.

Terminamos nuestro programa. La palabra “pésimo” queda chico para describir lo catastrófico que fue. Bajamos las escaleras. Ximena se pelea con una chica porque el reportaje no salió. “Bla bla bla” es lo único que escucho. ¡VÁMONOS YA QUE EL HAMBRE NO ESPERA!

El taxista nos felicita por ser tan jóvenes, guapas y exitosas. Baby please, tell me something new. Entramos a Mistura. “A ver, señoritas guapas, sus entradas”. Las hormonas revolotean con la comida o qué sucede aquí. “Qué grande es esta vaina” – pienso. “¡¿DÓNDE ESTA EL CHANCHO AL CILINDRO?! “ – dice Ximena. Joder. La gordura se aproxima y nosotras la recibimos con bombos y platillos.

Abrimos un mapa ENORME, el cual no entendemos porque ahora solo sabemos usar GPS. Bitches, please. Caminamos un poco viendo que de rico y grasoso delicioso había alrededor. ¡Benita RESTAURANTE! De no sé qué parte del Perú es, pero venden chicharrón y es lo único que importa.

–          Porción de Chicharrón con su respectiva canchita y salsa de cebolla = S/.15

Tengo sed. Maldita sea. Coke now.

–          Una coca – cola + inka cola = S/. 5

Nos sentamos a tragar, devorar, embutir comer en una banca. “Qué vamos a comer después”. Vamos por el segundo chicharrón. “No sé, me cago de hambre”. La cancha es escurre de nuestros tenedores. “Puede ser pollo a la brasa”. La salsa estaba deliciosa. “Puta, qué cerdas somos”. No quedó nada del chicharrón.

Nos queda S/. 5 en nuestra divertida tarjeta Mistura, pero todo bien porque aceptan tarjetas de crédito. “Maldita sea. Me estoy quedando misia”

Recorremos los puestos y de repente lo vemos. Fue hambre a primera vista:

–          Porción de Cecina con Tacacho = S/. 12

Pasamos un puesto y…wait. No. Encontré al amor de mi vida. El bar Mayta:

–          Dos chilcanos de mango featuring maracuyá = S/.24

Fuck. Me siento realmente llena. Pero debo hacer mi máximo esfuerzo porque aún nos queda S/.5 en la tarjeta y la ley es: gastarlos o gastarlos. “Vamos por La Ruta del Pan. Encontraremos algo a ese precio” Rodamos por el camino buscando el pan. Hay unos tipos zampados. Brother, ve a tu casa. Gente que sale de la oficina. Familias enteras. Chicos con bolsas como para comer todo un mes.

Allí está:

–          Bolsa de pan, cualquiera que sea el tipo = S/. 5

Cuenta total = S/. 61 *sonido de caja registradora*

Sal de Andrews, anyone?

¡Qué rico se come en el Perú!

Perú vs Argentina: ¿por qué no invitaron a Messi?

¿Pagar por ver un partido de la selección? Quizá no tan atractivo.

¿Ver al mejor del mundo? _________________________

El mismo día del partido Perú vs. Argentina, consigo una entrada para la zona SUR a S/. 90. Voy a la universidad a recogerla. Le digo a Ximena para ir. Se empila al instante y compra otra al mismo pata feo que nos trata HORRIBLE (y para las chicas bonitas, esa es una ofensa del más alto calibre) y que probablemente nunca va a conseguir flaca porque se pasa la vida participando en concursos de TAMPICO (así consiguió sus entradas para occidente, por eso nos estaba vendiendo las de zona SUR).

Todo está casi listo. Mi papá y sus amigos nos estaban esperando en el estadio, guardándonos sitio. Solo pienso que por fin voy a ver a mi chato adorado: Messi.  (Sí, me importaban dos carajos la selección, la verdad)

Teníamos que entregar un trabajo y una prueba en clase de Marketing. A penas salimos del salón: corrimos a la puerta de la facultad – chapamos un taxi – bajamos en la estación del metropolitano – corrimos por la B – nos aplastamos en el bus – calculamos cuanta plata teníamos – salimos de la estación – nos compramos dos polos de Perú a S/. 12 cada uno (comenzaba a aflorar el patriotismo) – nos codeamos con la gente “avanza avanza, mamita” – corrimos hasta la entrada – nos toquetearon para ver si traíamos drogas, instrumentos metálicos “a ver, el arete…ya pasa”

Sí, somos dos chicas en botas, y jeans pegados corriendo por un partido de fútbol. Estereotipos, anyone?

Comienza el partido

“NO ESTÁ PAOLOOOO, MI BEBÉ” – se queja Ximena.  “AHÍ ESTÁ MESSI. SE JODIÓ TODO” – digo yo. Perú comienza dominando el partido (ALUCINEN), al poco tiempo, a alguien le meten FOUL (carajo, no veo nada, soy corta de vista) ¿QUÉ? ¿PENAL? ¡PENAL CARAJO! ¡PENAL! El gordo que está delante de mí, casi se atora con su pan con chorizo.

La hinchada no deja de alentar “Vamos, PERUANOS, que tenemos que ganar, que la hinchada no te deja de alentar” Ola por aquí, ola por allá. Va a patear Pizarro. “¡VAMOS, PIZARRO, CARAJO” ¡VAMOS CONCHESUMADRE!” (Alucinante todas las lisuras que se escuchan en el estadio) Pizarro patea…Romero se la tapa.

Puteadas everywhere

“PIZARRO HIJO DE PUTA” escucho. “Eres 40 veces huevón” – “divertido insulto”, pienso. El gordo comienza a gritar con tanta furia incontenida que casi bota por las gradas al señor que vendía sus paquetes de papas Lays en una caja de Leche Gloria. A todo el mundo ya le estaban dando ganas de quitarse la camiseta y largarse a su casa, de una buena vez. ¿Cómo te vas a perder la oportunidad de un PENAL con ARGENTINA? NO – HAY- FORMA.

Recuperando los ánimos

Perú no nos decepciona por completo, estaban defendiendo bien. Advíncula quitaba el balón, Farfán centraba y armaba jugadas. Desde mi lugar, podía ver claramente cómo el número 17 (Lobatón) marcaba a Messi todo el tiempo (quién lucía unos llamativos chimpunes naranjas). Messi la tocaba y tres se le venían encima “ESO CARAJO, QUÍTENLE, QUÍTENLE” Pobre mi chato, con su camiseta del Barza se ve más lindo que con la de Argentina.

¡GOL CARAJO! ¡GOL!

Cobran un tiro libre por cualquier falta que pueda existir en el fútbol. Ximena y yo nos arreglamos nuestro sticker de corazón rojiblanco que teníamos en el cachete. Saca Farfán. Le da pase lateral para Cruzado. La multitud se levanta. Cruzado centra para el negrito Advíncula. La multitud se jala de los pelos. Advíncula la pone en el área chica. La multitud se hace la pichi. Se confunden los jugadores. La multitud tiene un grito contenido. Zambrano va con el poder de todos los dioses del Olimpo, entre dos centrales argentinos y GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL  GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL. Mil gargantas explotan. La multitud se ama, quieren besarse, quererse por siempre y borrar de la historia esa frase “el enemigo de un peruano es otro peruano”. “La felicidad existe en un gol”, pienso.

“Poropopó poropopó el que no salta es un argentino maricón”

Con más entusiasmo que nunca, la gente comienza a entonar más barras. Perú le estaba ganando a Argentina. Eso es cosa seria. Digno de orgullo y celebraciones múltiples. De pronto, F. Fernandez le manda un pelotazo a Lavezzi. Que se la quite, por favor, que se la quite. Yotún no la sabe hacer y Lavezzi le gana la posición y le da pase a Higuaín. No no no no no no. Gol de Argentina. Ya nadie salta. Todos son maricones.

Hubiera sido…

Llega el punto en el que todos comienza a maldecir a Pizarro desde el fondo de sus entrañas.”Maldita sea, estaríamos 2 a 1 si no fuera por la madre de Pizarro” Entonces, no queda otra que cantar la típica estrofa repetitiva hasta que se acabe la botella de aceite “¡SÍ SE PUEDE! ¡SÍ SE PUEDE!”. Argentina se carga las pilas, controla más, pero Perú no se ha tirado al abandono. Defiende. Se tiene que borrar el peso de haber fallado un penal. A recuperarse y empezar de nuevo.

Pitazo de medio tiempo

Me siento un rato. Pienso que tal vez, tenemos una opción de ganarle a Argentina, que debemos seguir alentando y que me arrepiento de haber tirado mi globo Coca Cola, lo hubiera tenido de recuerdo. “Pucha, si podemos ganar. Tiene que jugar Paolo” – me dice Ximena realmente preocupada. “Ojalá que lo pongan. Muero por verlo” – respondo empáticamente.

Sale la selección argentina. Todo el mundo los pifea hasta morir. Sale la selección peruana. Todo el mundo grita y los adora.

Intentar

Perú trata y trata y trata, pero no consigue. A Farfán se le chispotea una pelota en medio de sus pies y no dispara. A Pizarro le queda chica (un poco grande el tipo) una pelota para la altura de su cabeza. “¡CARAJO, PIZARRO!” Sé futbolista, dijeron; te amarán, dijeron. Argentina queda reducida a lo que era antes de Maradonna (nadie recuerda qué pasó antes). ¡¿Por qué no venía el gol?! ¡VAMOS, MUCHACHOS! y mil frases trilladas más.

El guerrero desenlace

“PAOLO, PAOLO, PAOLO” la gente comienza a alentar. Mi cuerpo tiene escalofríos. La selección no me está desilusionando. Tengo nervios de perder, y nervios de ganar. Por un lado, quiero que ya acabe el maldito partido para quedarnos con un empate ante un equipo con el que, la mayoría esperaba perder por goleada y por otro lado, quiero seguir viendo lo lindo que jugaba la selección. Faltaba Paolo con la “P” de Perú. Guerrero corre desde la zona de calentamiento, la cual se encuentra detrás de la potería de la zona sur, para colocarse en la línea lateral de la cancha.

La multitud se llena de furor. Meten a Paolo, sacaron a sabe Zeus quién. Faltan cuatro minutos. Hay un tiro de esquina. Paolo la toca…con la mano. No, no es gol.

Di María sale del campo con tarjeta amarilla por hacer perder tiempo. Sabella no puede más con la entrada de Paolo, con otro tiro libre. QUE YA SE ACABE EL MALDITO PARTIDO. El tipo está parado en la raya del campo. Parece que, en lugar de estar jugando fútbol, Argentina juega mata-gente. La idea era tocar el balón, guys, no esquivarlo.

Perú se va con más juego limpio, con más gracia y más entretenimiento. Con intentar. Con un empate ante un equipo que tiene como capitán al mejor jugador del mundo…ESPEREN. ¿QUIÉN? Ah, ya recordé que yo fui a ver el partido por Messi, pero resulta que jamás apareció.

PITAZO FINAL

Tabla de posiciones: