Cuando dejaste de ser la bola feliz

Image

Llega el momento en la vida de toda mujer (ok, quizá no de toda) en la que se sienten incómodas, perturbadas, desmotivadas con su cuerpo. No, este no es otro post sacado de un libro de autoayuda para perder peso y ser RAGIAAA. No. Así que pueden seguir leyendo, si no, fue pe, sobrino.

Entonces, como seguía diciendo. Llega ese momento en el que te sientes una goorrrda de mierrrda, sientes que le haces competencia a la vaca, que tu piel es casi casi como la grasa del cerdo (ok, no tanto) y dices “Alucina (huevonaaa) que no me gusto y puedo hacer algo para cambiar esta vaina”. Entonces, comienzas todo un proceso de transformación. Pero, atención, no de cuerpo, eso viene mucho después. Me refiero a que cambias tu chip y decides verte y sentirte mejor. Pero no porque tu ex te dejó y la próxima vez que lo veas quieres restregarle en la cara que ahora luces mejor que su mujercita de quinta actual novia, o porque ya viene la boda de tu hermano y la maldita zorra de su prometida está regia y yo también tengo que estarlo y quieres entrar en este vestido XS que viste en la tienda pero que sabes no lucirá bien en tu cuerpo rolludo y mal formado con unos kilitos de más, o quizá porque quieres conquistar a ese pendejo pata que jamás te valorará realmente porque quien te quiere, te quiere chancha como sea que fueras. Noooo, no lo haces por ninguna de las razones anteriores ni por nadie más que por TI misma. Sigue leyendo

Anuncios