Festival de Música: Selvámonos

Festival de Música. Amigos. Trago regalado. Baño mixto. Mucha pichi. Vómito. Hola, amigo me-invitas-un-poco-de-eso-huele-bien- Señor, déjenos pasar. Somos prensa. Del Comercio. Ven a recogerme. Camina bien carajo. La Sarita y el centinela de las noches. Que paja se ve la pantalla rosada. La pantalla no está rosada. Que chucha hablas. Soy bien feliz. Qué buena música.

Festival del Música - Selvámonos.

Festival del Música – Selvámonos.

Son las 12. Qué frío hace en Chorillos. Si los huevones de mierda mis lindos amigos se apuraran para que traigan los pases que Toño se ganó por una rica mermelada un trabajo bien hecho, sería de la puta madre.

Escucho The Cure. Me deprimo. Llamo a mi ex. Blah.

First things first: beer.

Llegaron. Somos 6: María Claudia, Ángela, María Pía, Fernando, Guillermo y yo. Hay un montón de gente. Hipsters everywhere. Hay una fila larga de chicos en la entrada. “A ver, su bolso, qué tiene ahí”. Pasamos los primeros controles. En los segundos controles hay una chica rubia y me dice “Hola” y por un momento pienso que me va a decir “ola k ase” y entonces yo le respondería “ola ke ase todo bien o ke ase”, pero no, así que solo le respondo “Todo bien” y me deprimo un toque.

María Claudia, Pía y yo tenemos que hacer pichi. La puta madre. El baño de chicas está reventando. Pero estas flacas son desenfrenadas. No les importa los estereotipos sociales ni las normas establecidas como que hay un baño para chicas y otro para chicos, por eso todas se van metiendo al baño de hombres para usar el wáter. “Broder, este no es el baño de chicos?”, le dice un pata al otro. “Ya no aguanto más. Usaré la ducha y que alguien me tape o el baño con mierda. Fue”, dice María Claudia. Pía está a punto de vomitar al ver toda la orina acumulada en el urinario. Creo que lo va a hacer en mi cara. Puta mierda. “Huélete. No vomites. No seas marica. Carajo”. Los chicos siguen pasando a mear. Ya no nos miran raro. Ya todo normal. Nos liberamos. Todo está bien.

En el escenario está tocando Bareto para una gran masa de gente que se sacude al ritmo de los sonidos tropicales. Los dos puestos de cerveza que están localizados en cada extremo del campo están reventando. We want some beer, dude. Les digo a Ángela y Fernando para salir un toque y comprar latas a las tías de afuera. “Está 5 lucas no más”.

Tengo este trago. ¿Quiere?

En la puerta de salida hay un gran tumulto de gente que se pelea con los VIPS por entrar. “Podemos salir?” “El que sale ya no entra” “Broder, tengo este brazalete” “Yaya, sal”.

–       Señora, ¿tiene cerveza?

–       Solo tengo esta – abre la tapa de su cooler: hay una Brahma – está cuatro soles.

–       ¿No tiene otra?- dice Ángela.

–       No, señorita, pero tengo este trago – es una botella de Perú Cola de litro y medio que tiene un líquido del color de la Coca-Cola.

–       Ya, señora. Deme deme.

–       Huevona, es regalado. Qué mierda tendrá dentro. Nos moriremos intoxicadas.

–       Qué chucha. Chupa. IT’S FREE.

–       Fernando, tu ve primero. Es la prueba de rigor. – bebe –

–       La conchasumadre, está ricazo.

–       En serio? Salud carajo. Salud.

Llega una pareja de novios. Hola chicos k ase. Sírvanse por favor. Tenemos trago gratis y estamos sentados en el pasto mientras todos los demás huevones se pelean por entrar. “Tenemos que terminarnos esto, no podemos dejarlo”. Empezamos una ronda rápida y furiosa por ver quién bebe más. Es dulce y caliente. El mejor ron barato que he probado en mi vida. Qué divertido. Quiero bailar. ¿Dónde está María Pía?

Te beso la mano

–       Ya no hay entrada

–       ¿Cómo que ‘ya no hay entrada’? Nosotros hemos estado dentro. Tenemos nuestros brazaletes. Mire.

–       No no no. No se puede entrar. ¿PARA QUÉ SALIERON PUES? – a veces odio a los vips.

–       Somos prensa. Déjenos entrar.

–       ¿Eres prensa? – no nos creen ni mierda. ¿Acaso no escucharon que los periodistas somos bohemios? No soy posera. – a ver, enséñame tu carné.

–       Mire mire mire. – creo que Fernando sacó su carné universitario

–       No, ¿dónde está el carné de ustedes dos? – a Ángela y a mí.

–       ¡No lo tenemos! ¡PERO SOMOS PRENSA!

–       ¿Usted quiere que esto salga en los medios? – a otro vip.

–       ¿Me estás amenazando ah? – me va a pegar. Yo lo sé.

–       No, señor, pero es que esto es injusto. – siempre hay que resaltar los abusos de autoridad.

De pronto viene una flaca de la nada.

–       Dicen que son prensa. ¿Los dejamos entrar?

–       Sí, por supuesto.

“Broder, de donde somos?” “No sé, del Comercio. Ya fue”. El VIP que me quería pegar se convence que sí soy periodista. “Señorita disculpe. Por favor”. Me besa la mano y todo pierde sentido.

Música Nacional. Rico.

Música Nacional. Rico.

Hey, ¿qué tal guapo? Hueles bien.

Estamos en la pista mezclándonos con los sabores, olores, gentes. Chicas con vestidos y converse. Blusas de seda. Extranjeras. Rubias. Un par de esposos que deben tener como 50 años bailan al lado de una veinteañera que usa pantis y shorts. Tipos con dreds. Un gringo de dos metros se sacude delante mio mientras fuma un cigarro. Tipas con tacos y polo a tiras. ¿No tienen frío carajo?

Ángela me cuenta que una rubia le tocó el poto a su amiga. “Quiero que me pase lo mismo. Ojalá que esté buena”. Río. Vemos a unos locos con cabello largo y bigote fumando weed.. “Vamos”, me dice. Obedezco. “Hola, amigo. ¿Lanzas?”. Uno. Dos. Hits.

Pasan 10 minutos….

“ESTOY MUY CHÉVERE”, grita Ángela mientras baila con María Pía y conmigo. No recuerdo que bailamos. No estoy drogada ah. Fernando nos acompaña. Sacude su cabello que le tapa la mayor parte de la frente y que lo hace ver como Justin Bieber en sus 16 años, pero todo bien porque le gusta The Beatles y sabe tocar instrumentos.

“Ya me perdonaste?”, me dice Pía. Hay gente arrepentida y Pía. “Sí, huevona. Te perdoné desde ese mismo instante no seas cojuda”. Es nuestra forma de expresarnos amor. También están “vete a la mierda, huevona” “No seas marica, carajo” “Qué idiota eres”. Y sé que jamás podría estar peleada con ella. La adoro.

“CENTINELA DE LAS NOCHES, ME DICEN EL WACHIMAN”, todos cantan eufóricos mientras mueven sus manos en el aire. María Claudia agarra con Guillermo. Ángela y yo nos cagamos de risa al ver que Pía está haciendo exactamente lo que le dije que iba a hacer (no lo puedo decir). Fernando es feliz. La Sarita nos recuerda que somos peruanos y que adoramos serlo. “SOMOS PROGRESISTAS”. Lo somos y esto es música. Y una vez más confirmo: la música hace que aflore el amor.

Entérate de todo, aquí.

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2 pensamientos en “Festival de Música: Selvámonos

  1. Ante la amenaza de muerte de la advertencia del cuadro de comentarios tendré que dejar el mío.
    Me gustó el post (que se nota claramente fue escrito aún con la influencia de la droga), rara vez se puede leer una crónica concertera sin tropezarse con el “hizo vibrar al país” o “la fuerza de su guitarra parecía tener al demonio entre las cuerdas” (ese lo acabo de inventar ¿Quedó lindis, no?).
    Espero, con ansias de chino en quiebra, la próxima publicación. ¡A escribir!

    Me gusta

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