Perú vs Argentina: ¿por qué no invitaron a Messi?

¿Pagar por ver un partido de la selección? Quizá no tan atractivo.

¿Ver al mejor del mundo? _________________________

El mismo día del partido Perú vs. Argentina, consigo una entrada para la zona SUR a S/. 90. Voy a la universidad a recogerla. Le digo a Ximena para ir. Se empila al instante y compra otra al mismo pata feo que nos trata HORRIBLE (y para las chicas bonitas, esa es una ofensa del más alto calibre) y que probablemente nunca va a conseguir flaca porque se pasa la vida participando en concursos de TAMPICO (así consiguió sus entradas para occidente, por eso nos estaba vendiendo las de zona SUR).

Todo está casi listo. Mi papá y sus amigos nos estaban esperando en el estadio, guardándonos sitio. Solo pienso que por fin voy a ver a mi chato adorado: Messi.  (Sí, me importaban dos carajos la selección, la verdad)

Teníamos que entregar un trabajo y una prueba en clase de Marketing. A penas salimos del salón: corrimos a la puerta de la facultad – chapamos un taxi – bajamos en la estación del metropolitano – corrimos por la B – nos aplastamos en el bus – calculamos cuanta plata teníamos – salimos de la estación – nos compramos dos polos de Perú a S/. 12 cada uno (comenzaba a aflorar el patriotismo) – nos codeamos con la gente “avanza avanza, mamita” – corrimos hasta la entrada – nos toquetearon para ver si traíamos drogas, instrumentos metálicos “a ver, el arete…ya pasa”

Sí, somos dos chicas en botas, y jeans pegados corriendo por un partido de fútbol. Estereotipos, anyone?

Comienza el partido

“NO ESTÁ PAOLOOOO, MI BEBÉ” – se queja Ximena.  “AHÍ ESTÁ MESSI. SE JODIÓ TODO” – digo yo. Perú comienza dominando el partido (ALUCINEN), al poco tiempo, a alguien le meten FOUL (carajo, no veo nada, soy corta de vista) ¿QUÉ? ¿PENAL? ¡PENAL CARAJO! ¡PENAL! El gordo que está delante de mí, casi se atora con su pan con chorizo.

La hinchada no deja de alentar “Vamos, PERUANOS, que tenemos que ganar, que la hinchada no te deja de alentar” Ola por aquí, ola por allá. Va a patear Pizarro. “¡VAMOS, PIZARRO, CARAJO” ¡VAMOS CONCHESUMADRE!” (Alucinante todas las lisuras que se escuchan en el estadio) Pizarro patea…Romero se la tapa.

Puteadas everywhere

“PIZARRO HIJO DE PUTA” escucho. “Eres 40 veces huevón” – “divertido insulto”, pienso. El gordo comienza a gritar con tanta furia incontenida que casi bota por las gradas al señor que vendía sus paquetes de papas Lays en una caja de Leche Gloria. A todo el mundo ya le estaban dando ganas de quitarse la camiseta y largarse a su casa, de una buena vez. ¿Cómo te vas a perder la oportunidad de un PENAL con ARGENTINA? NO – HAY- FORMA.

Recuperando los ánimos

Perú no nos decepciona por completo, estaban defendiendo bien. Advíncula quitaba el balón, Farfán centraba y armaba jugadas. Desde mi lugar, podía ver claramente cómo el número 17 (Lobatón) marcaba a Messi todo el tiempo (quién lucía unos llamativos chimpunes naranjas). Messi la tocaba y tres se le venían encima “ESO CARAJO, QUÍTENLE, QUÍTENLE” Pobre mi chato, con su camiseta del Barza se ve más lindo que con la de Argentina.

¡GOL CARAJO! ¡GOL!

Cobran un tiro libre por cualquier falta que pueda existir en el fútbol. Ximena y yo nos arreglamos nuestro sticker de corazón rojiblanco que teníamos en el cachete. Saca Farfán. Le da pase lateral para Cruzado. La multitud se levanta. Cruzado centra para el negrito Advíncula. La multitud se jala de los pelos. Advíncula la pone en el área chica. La multitud se hace la pichi. Se confunden los jugadores. La multitud tiene un grito contenido. Zambrano va con el poder de todos los dioses del Olimpo, entre dos centrales argentinos y GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL  GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL. Mil gargantas explotan. La multitud se ama, quieren besarse, quererse por siempre y borrar de la historia esa frase “el enemigo de un peruano es otro peruano”. “La felicidad existe en un gol”, pienso.

“Poropopó poropopó el que no salta es un argentino maricón”

Con más entusiasmo que nunca, la gente comienza a entonar más barras. Perú le estaba ganando a Argentina. Eso es cosa seria. Digno de orgullo y celebraciones múltiples. De pronto, F. Fernandez le manda un pelotazo a Lavezzi. Que se la quite, por favor, que se la quite. Yotún no la sabe hacer y Lavezzi le gana la posición y le da pase a Higuaín. No no no no no no. Gol de Argentina. Ya nadie salta. Todos son maricones.

Hubiera sido…

Llega el punto en el que todos comienza a maldecir a Pizarro desde el fondo de sus entrañas.”Maldita sea, estaríamos 2 a 1 si no fuera por la madre de Pizarro” Entonces, no queda otra que cantar la típica estrofa repetitiva hasta que se acabe la botella de aceite “¡SÍ SE PUEDE! ¡SÍ SE PUEDE!”. Argentina se carga las pilas, controla más, pero Perú no se ha tirado al abandono. Defiende. Se tiene que borrar el peso de haber fallado un penal. A recuperarse y empezar de nuevo.

Pitazo de medio tiempo

Me siento un rato. Pienso que tal vez, tenemos una opción de ganarle a Argentina, que debemos seguir alentando y que me arrepiento de haber tirado mi globo Coca Cola, lo hubiera tenido de recuerdo. “Pucha, si podemos ganar. Tiene que jugar Paolo” – me dice Ximena realmente preocupada. “Ojalá que lo pongan. Muero por verlo” – respondo empáticamente.

Sale la selección argentina. Todo el mundo los pifea hasta morir. Sale la selección peruana. Todo el mundo grita y los adora.

Intentar

Perú trata y trata y trata, pero no consigue. A Farfán se le chispotea una pelota en medio de sus pies y no dispara. A Pizarro le queda chica (un poco grande el tipo) una pelota para la altura de su cabeza. “¡CARAJO, PIZARRO!” Sé futbolista, dijeron; te amarán, dijeron. Argentina queda reducida a lo que era antes de Maradonna (nadie recuerda qué pasó antes). ¡¿Por qué no venía el gol?! ¡VAMOS, MUCHACHOS! y mil frases trilladas más.

El guerrero desenlace

“PAOLO, PAOLO, PAOLO” la gente comienza a alentar. Mi cuerpo tiene escalofríos. La selección no me está desilusionando. Tengo nervios de perder, y nervios de ganar. Por un lado, quiero que ya acabe el maldito partido para quedarnos con un empate ante un equipo con el que, la mayoría esperaba perder por goleada y por otro lado, quiero seguir viendo lo lindo que jugaba la selección. Faltaba Paolo con la “P” de Perú. Guerrero corre desde la zona de calentamiento, la cual se encuentra detrás de la potería de la zona sur, para colocarse en la línea lateral de la cancha.

La multitud se llena de furor. Meten a Paolo, sacaron a sabe Zeus quién. Faltan cuatro minutos. Hay un tiro de esquina. Paolo la toca…con la mano. No, no es gol.

Di María sale del campo con tarjeta amarilla por hacer perder tiempo. Sabella no puede más con la entrada de Paolo, con otro tiro libre. QUE YA SE ACABE EL MALDITO PARTIDO. El tipo está parado en la raya del campo. Parece que, en lugar de estar jugando fútbol, Argentina juega mata-gente. La idea era tocar el balón, guys, no esquivarlo.

Perú se va con más juego limpio, con más gracia y más entretenimiento. Con intentar. Con un empate ante un equipo que tiene como capitán al mejor jugador del mundo…ESPEREN. ¿QUIÉN? Ah, ya recordé que yo fui a ver el partido por Messi, pero resulta que jamás apareció.

PITAZO FINAL

Tabla de posiciones:

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