Sex with friends

Creo que a todos nos ha pasado que hemos tenido ese amigo al que alguna vez, entusiasmados y animados por el alcohol, nos hemos agarrado/manoseado/tirado y al día siguiente todo ha sido de lo más normal, no ha sucedido nada grave. “Cosas que pasan” y fin.

Pasa algún tiempo, siguen siendo tan amigos y confidentes como lo fueron desde antes de aquellos sucesos y aparentemente todo va bien…

Excepto que no.

Como en el amor y como en todo, aparentemente; siempre hay uno que quiere más que el otro. En este caso, uno de los dos amigos quiere que se vuelva a repetir. ¿Por qué? Por arrechura, porque le gustaron el tamaño y forma de tus senos, porque le ponen tus caderas, porque le pareció delicioso ser tu amigo y probarte en su boca, etc.

Lo que sucede a continuación es que tu amigo en cada conversación que tienen, te hace comentarios aludiendo a la noche en la que casi casi o casi todo. Y tú te ríes, claro, le dices que pasó, pero que ya fue, y que te alegras de que sigan siendo patas.

Todo bien.

Hasta que un día, se te ocurre la maravillosa idea de salir con tu amigo y con la persona que te ha gustado más o menos toda tu adolescencia y por la cual sientes gran estima y jamás quisieras que te vea en una situación incómoda o decepcionante, y aunque, la mayor parte del tiempo te importe un carajo la gente, te importa esta persona y te preocupas por quedar bien.

Y no quedas nada bien.

Tu amigo siendo todo el buen amigo que se puede ser de alguien, arranca la arrechura con todo y tú caes. Entonces hay alcohol, un cuarto, una cama, faltan prendas en el cuerpo, una persona se vuelve voyeurista, no entiendes nada.

Todo mal.

Cuando te levantas, después de haber vomitado hasta la manzanilla que te tomaste para calmar tu estómago (y es el vómito más rico de tu vida porque sabe a manzanilla) te das cuenta que la cagaste con esa persona, que sin duda,  te seguirá queriendo, pero que el concepto que tenía de ti, se pudo haber ido mucho al carajo.

Pero te divertiste. Fue un momento que no olvidarás. Así que fresh.

Stop to pretend, stop pretending
It seems this game is simply neverending

Las desentendidas

Siempre existe ese grupo indiscriminado de chicas que se hacen las desentendidas (por no decir otra palabra). Saben que le gustan a alguien y se vuelven coquetas, mandan indirectas, dan miraditas divertidas, piden explicaciones, se engríen, y cuando se dan cuenta que la persona en cuestión está teniendo cada vez más cara de papagayo lorna y empieza a expresar todo el floripondio de amor incondicional que sienten, la reacción de estas chicas es “pero, ¿yo que hice ah? Si yo no le dije nada, no entiendo porqué se pone tan intenso”. Mamacita, please.

Es bien conocido que las mujeres tenemos el arte de la manipulación incrustado en nuestro ser, es algo innato que aflora por nuestros poros. Está bien usarlo y divertirnos un poco con las pequeñas maldades, lo malo es cuándo nos hacemos la cojudas y no queremos admitir nuestras pequeñas artimañas.

Entonces, la cuestión es: reconocer a una desentendida y si te gusta; jugar su juego. Ella es fresh y no se explica por qué razón de los cielos redentores tu le dices cosas de amor que PARA NADA van al caso, no se las digas: no lo hagas, no caigas. 

Cede cuando haya que ceder (lo más recomendable que solo en ocasiones dónde haya sexo inlcuido) y después, entiende que por más indirectas y miraditas que ella te mande: NUNCA VA A PASAR.  

¿Por qué? Porque existe la divina cualidad de hacerse la “yo no fui” y la usarán todo el tiempo y porque mucho mejor es una persona que asume sus maldades y las reconoce.

Sinceridad, sir.

¿Sabes que me gusta de ti?
Me gusta la forma en 
Que se arruga tu nariz
Cuando me mientes y me dices que si 
Me quieres y luego vas con otros 
Oh, baby.

El temido callejón oscuro

Cuando quieres a alguien y no te quieren de vuelta es, sin duda, bastante caquita, pero no olvidemos que hay cosas peores, como no poder tomar coca cola y no tener mar, por ejemplo.

La pregunta, mejor dicho “las” preguntas son: qué hacer, cómo olvidar, cómo dejar de querer, cómo sobrevivir, cómo respirar y sentirse vivo. La respuesta, no es tan difiícil, el punto está en: dejar las cosas ir. Cuándo sientes que quieres a una persona y este afecto no es correspondido de la misma manera, es mejor aceptarlo lo más pronto posible, lo peor que se puede hacer es “vivir en negación”.

Ayer conversaba con unos amigos y uno me dijo que le gustaba el mismo chico desde el 2010, sin embargo, solo se habían besado en una ocasión. Claramente, no existía posibilidad de formalizar su gusto, ni de llevarlo a otro ámbito, pero que de todas maneras, él no dejaba de hacer lo que coño quería hacer.

He ahí el kit del asunto: aunque te guste alguien hasta la médula espinal, nunca dejes de hacer tus cositas divertidas, no pierdas una ocasión de abordar a esa chica que luce simpática, no dejes de conversarle al chico bonito que viste en la fotocopiadora de tu universidad, ínvitale un trago a la chica de la barra y sé feliz con el buen sexo que te puede ofrecer tu sex friend.

La persona que te gusta, probablemente siempre te va a gustar o te guste por mucho tiempo, pero si el camino con ella luce como un callejón oscuro, mira a los lados. Nunca sabes lo que puedes encontrar.

Pasa de esto:

A esto:

El cambio

Toda historia tiene un principio. Toda actitud tiene un punto de cambio. Supongo que en esta historia y actitud, el punto es mi ex. Sí, mi ex. Teníamos una relación de tres años (la más larga que he tenido en mi vida) y bueno, como es conocido, cuando se está tanto tiempo con alguien, las cosas no suelen ser de lo más felices todo el tiempo. Muy por el contrario: hay momentos hardcore, lágrimas, insultos, ruegos, gritos, muchas mandadas a la mierda, infidelidad (en este caso la hay), peleas en la calle (recontra rochoso, lo sé), rompes/regresas; en conclusión: hay drama.

Y si de una persona puedo decir que tiene mucho drama en sus venas, es mi ex. Sólo que mientras estábamos, yo no veía el drama, pensaba que así eran las relaciones: complicadas.

Pero no.

Entonces, un día, terminamos. Y ya habíamos terminado antes (mil veces como mínimo) solo que esa última vez se sintió raro. Y se sintió raro porque fue la última vez que terminamos. That was it.

Salí con algunas personas después, tratando de no sé, no sentirme sola, de llenar algún espacio, supongo, pero más de eso, luego. El punto es que terminé con mi ex y cuando pude entender que en realidad no debíamos seguir esa relación tan jodida que teníamos y que era mejor ir por caminos diferentes, mi vida se volvió un caramelo de menta, sabía a verde y a fresco.

Es ahí cuando me di cuenta: encontrar estabilidad contigo misma y en ti misma, te vuelve fresh.

Y aquí estoy.

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